Nacido de la recuperación
Ariasway se convirtió en una realidad en un momento de mi vida en el que comprendí que ya no podía seguir haciendo las cosas de la manera en que las había estado haciendo. Al igual que un proceso de recuperación, Ariasway nació de la necesidad de cambio.
Mi relación con las adicciones empezó desde muy pequeña, cuando vi el impacto que tuvieron en mi vecino y en su familia, y supongo que también en mí. Ahí comenzaron todas las preguntas y, desde ese momento, mi interés por este tema no ha dejado de crecer.
Hace seis años empecé a trabajar en Dublín, Irlanda, con personas sin hogar. Durante este tiempo, mi rol ha ido cambiando, ya que he tenido la oportunidad de trabajar en diferentes tipos de servicios y con personas en distintos puntos de sus vidas, de su adicción o de su recuperación. Esto me ha dado la oportunidad de aprender a trabajar con las personas desde el lugar en el que ellas se encuentran en un momento determinado de sus vidas, algo que para mí es fundamental para establecer una relación de ayuda basada en la equidad y ser capaz de generar el escenario necesario para un cambio real.
Hace un tiempo algo cambió en mí, aunque es cierto que mi motivación nunca cambió. Siempre me ha movido el deseo de trabajar con las personas para que puedan mirarse a sí mismas sin juicio, acompañándolas a crear un espacio seguro para ello.
Un espacio que permita avanzar de forma constante y firme. Un espacio donde puedan surgir nuevas oportunidades y donde el crecimiento se vuelva posible.
Ariasway nació de una transformación vivida, dando paso a la creación de este espacio donde eres recibido exactamente en el lugar en el que te encuentras y, desde ahí, el cambio comienza.
“Todo nuevo comienzo surge del final de algún otro comienzo.”
Séneca, filósofo
